La congelación o quemadura por frío es una lesión en el cuerpo causada por el frío intenso. En la mayoría de los casos, la congelación afecta a la nariz, las orejas, las mejillas, la barbilla o los dedos de las manos y los pies y puede dañar el cuerpo de forma permanente, hasta el punto de que en los casos graves incluso es necesario amputar. El riesgo de congelación es mayor en personas con circulación de la sangre reducida, personas con limitación del flujo de sangre debido a guantes o botas demasiado apretados y en personas cuyas ropas no son las adecuadas para las temperaturas extremadamente bajas. Las manos y los pies que están al descubierto son los más vulnerables.
A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la congelación. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir los siguientes:
En la mayor parte de los casos, la persona afectada no se da cuenta de la congelación debido al entumecimiento de los tejidos congelados. Los síntomas de la congelación pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.
Si existe algún síntoma de congelación, busque asistencia médica inmediatamente. La congelación y la hipotermia se producen cuando la piel se expone a ambientes fríos y la temperatura del cuerpo disminuye. La hipotermia es una condición médica más seria y requiere asistencia médica de emergencia.
Si se produce congelación, proteja al afectado o protéjase usted mismo con los siguientes consejos:
La congelación generalmente se cura al cabo de semanas o meses. Sin embargo, a veces es necesaria la cirugía para extirpar el tejido muerto.
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