La glucosa, que se encuentra en los alimentos, es una importante fuente de energía inmediata para el cuerpo. La glucosa también puede almacenarse de otras maneras en el hígado y en los músculos para su utilización posterior. El exceso de glucosa se convierte en grasa.
La glucosa es la principal fuente de energía del cerebro, y es especialmente importante para los bebés y los niños pequeños. Complejos mecanismos hormonales y neurológicos regulan la cantidad de glucosa entre las comidas.
Durante el embarazo, la glucosa pasa de la madre al feto a través de la placenta. Parte de la glucosa se almacena como glucógeno en la placenta, y posteriormente en el hígado, el corazón y los músculos del feto. Estas reservas son importantes para suministrar glucosa al cerebro del bebé durante el parto, y para su nutrición después del nacimiento.
La hipoglucemia es una condición en la cual la cantidad de glucosa (azúcar) en la sangre es menor que lo normal.
Aproximadamente dos de cada 1.000 recién nacidos tienen hipoglucemia. Entre los bebés más propensos a desarrollar hipoglucemia se incluyen:
La hipoglucemia puede ser el resultado de condiciones que:
Muchas condiciones diferentes pueden asociarse con la hipoglucemia en el recién nacido, incluyendo las siguientes:
El cerebro depende de la glucosa de la sangre, que es su principal fuente de energía. Las escasez de glucosa puede afectar la capacidad de funcionamiento del cerebro. La hipoglucemia severa o prolongada puede dar como resultado convulsiones y serias lesiones cerebrales.
Los síntomas de la hipoglucemia pueden no ser evidentes en los recién nacidos. A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la hipoglucemia. Sin embargo, cada bebé puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
Los síntomas de la hipoglucemia pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.
Un simple análisis de sangre para evaluar los niveles de glucosa en la sangre puede diagnosticar la hipoglucemia. La sangre puede extraerse con una punción en el talón, con una aguja en el brazo del bebé, o a través de un catéter umbilical (tubo que se coloca en el cordón umbilical del bebé). Generalmente, un bebé con bajo nivel de glucosa necesitará tratamiento.
El tratamiento específico para la hipoglucemia será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
El tratamiento incluye suministrarle al bebé una fuente de glucosa de efecto rápido. Lo que puede ser tan simple como darle una mezcla de glucosa y agua o fórmula (leche artificial para lactantes) como primer alimento. En otros casos, puede ser necesario el suministro de glucosa por vía intravenosa. Los niveles de glucosa en la sangre del bebé se vigilan constantemente después del tratamiento para controlar si la hipoglucemia vuelve a aparecer.
No existe ninguna forma de prevenir la hipoglucemia; sólo deben observarse cuidadosamente los síntomas y tratarla tan pronto como sea posible. Las madres diabéticas con niveles de glucosa en la sangre en estricto control pueden ayudar a disminuir la cantidad de glucosa que pasa al feto.
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