La hepatitis es la inflamación del hígado que produce daños y que puede provocar la destrucción de las células hepáticas.
La hepatitis en niños tiene muchos orígenes o causas diferentes. Un niño puede contraer hepatitis por la exposición a una fuente viral. La siguiente es una lista de algunos de los virus asociados con la hepatitis:
La siguiente es una lista de algunas de las enfermedades que pueden causar hepatitis crónica en niños:
Seis tipos principales de virus de la hepatitis han sido identificados, incluyendo la hepatitis A, B, C, D, E y G.
La hepatitis A - Este tipo de hepatitis se propaga normalmente por el contacto oral-fecal o a través de alimentos y agua contaminados con heces, y también puede propagarse a través de la infección transmitida por la sangre (lo cual es poco común). A continuación se enumera una lista de los modos de transmisión de la hepatitis A:
La CDC ahora recomienda la vacuna para la hepatitis A a los niños en la edad 1. Por favor consulte a su médico si usted tiene preguntas respecto a su uso. La vacuna se recomienda especialmente para los siguientes niños:
La vacuna no se recomienda para niños menores de 2 años de edad.
La hepatitis B - La hepatitis B tiene una amplia gama de presentaciones clínicas. Puede ser leve, sin síntomas o puede causar hepatitis crónica. En algunos casos, cuando los bebés y niños pequeños contraen hepatitis B, corren gran riesgo de padecer una enfermedad hepática crónica e insuficiencia hepática. La transmisión del virus de la hepatitis B se produce cuando la sangre de una persona infectada entra en el cuerpo de otra persona. Los bebés también pueden desarrollar la enfermedad si nacen de madres que tienen el virus. Los niños infectados suelen transmitir el virus a otros niños, si existe un contacto frecuente (por ejemplo, el contacto hogareño) o si un niño tiene muchos rasguños o cortes en la piel. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar la hepatitis B:
Existe una vacuna contra la hepatitis B y ahora es ampliamente utilizada para la inmunización rutinaria durante la infancia. En la actualidad, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) recomiendan que la vacunación universal para bebés contra la hepatitis B comience en el nacimiento, excepto raras circunstancias.
La vacuna se da en tres dosis y, por lo general, es obligatoria para todos los niños nacidos a partir del 1 de enero de 1992, antes de ingresar a la escuela. La vacuna está disponible para niños mayores que quizá no hayan sido inmunizados antes de 1992, y se recomienda antes de los 11 ó 12 años de edad.
La hepatitis C - Los síntomas de la hepatitis C normalmente son leves y graduales. Los niños a menudo no muestran ningún síntoma. La transmisión de la hepatitis C se produce principalmente por contacto con sangre infectada, pero también puede ocurrir por contacto sexual o por el contagio de una madre infectada a su bebé. Aunque al principio los síntomas de la hepatitis C son leves, en la mayor parte de las personas infectadas puede producir enfermedad hepática crónica. Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), la hepatitis C es el indicador principal para el trasplante de hígado en adultos. En algunos casos de hepatitis C, la forma de transmisión no puede identificarse. A continuación se describe el tipo de personas que corren riesgo de desarrollar la hepatitis C:
No existe una vacuna contra la hepatitis C. Las personas en situación de riesgo deberían hacerse revisiones regularmente para detectar una infección con hepatitis C. Las personas con hepatitis C deberían ser vigiladas de cerca para detectar signos de hepatitis crónica y de insuficiencia hepática.
La hepatitis D - Esta forma de hepatitis puede ocurrir solamente si un individuo tiene hepatitis B. Si un individuo tiene hepatitis B y no muestra síntomas, o sus síntomas son muy leves, la infección con hepatitis D puede poner a esa persona en riesgo de padecer insuficiencia hepática, la cual progresa rápidamente. La hepatitis D puede presentarse al mismo tiempo que la infección inicial con hepatitis B, o puede aparecer mucho tiempo después. La hepatitis D se transmite de la misma forma que la hepatitis B, excepto que la transmisión de madre a hijo es menos común. La hepatitis D es rara en niños nacidos en Estados Unidos, debido al uso generalizado de la vacuna contra la hepatitis B en la infancia.
La hepatitis E - Esta forma de hepatitis es similar a la hepatitis A. La transmisión se produce a través de la contaminación fecal-oral. Este tipo de hepatitis es menos común en niños que la hepatitis A. La hepatitis E es más común en los países poco desarrollados y raramente se encuentra en Estados Unidos. Actualmente no existe vacuna para la hepatitis E.
La hepatitis G - ésta es la cepa más nueva de hepatitis y se sabe muy poco acerca de ella. Se cree que la transmisión se produce a través de la sangre y se ve con mayor frecuencia en las personas que usan drogas endovenosas (IV), en las que tienen enfermedades de los factores de coagulación, tales como la hemofilia, y en las personas que necesitan hemodiálisis por insuficiencia renal. La hepatitis G suele no mostrar síntomas clínicos y no se ha encontrado ser una causa de la hepatitis aguda o crónica.
Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), en Estados Unidos en 2006:
La hepatitis es un problema porque suele originarse a partir de un virus y es transmisible (puede transmitirse de su hijo a otros). En algunos casos, puede provocar insuficiencia hepática o la muerte. Sin embargo, no todas las personas infectadas experimentan los síntomas.
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la hepatitis. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de forma diferente y algunos niños quizá no presenten síntoma alguno.
Los síntomas de la hepatitis aguda (aparición repentina) pueden incluir los siguientes:
Los síntomas posteriores incluyen orina oscura e ictericia (color amarillo de la piel y los ojos). Los síntomas de la hepatitis pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.
Además de los antecedentes médicos completos y un examen de su médico, los procedimientos de diagnóstico y otros exámenes para determinar la gravedad de la enfermedad pueden incluir los siguientes:
El tratamiento específico de la hepatitis será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
El tratamiento de la hepatitis varía según la causa subyacente de la enfermedad. El objetivo del tratamiento es detener los daños al hígado y aliviar los síntomas. El tratamiento puede incluir (solo o en combinación):
La higiene correcta es la clave para prevenir la transmisión de muchas enfermedades, incluyendo la hepatitis. Otras medidas preventivas incluyen las siguientes:
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