La malrotación intestinal es un defecto congénito que incluye una malformación del tracto intestinal. La malrotación intestinal es una anomalía que ocurre durante la formación del feto en el útero de la madre.

A medida que el feto crece en el útero de la madre antes del nacimiento, se desarrollan y maduran los diversos sistemas orgánicos.
La malrotación ocurre cuando el intestino no da dichas vueltas como debería hacerlo.
Además, la malrotación intestinal hace que el ciego (el extremo del intestino delgado) se desarrolle de manera anormal. Normalmente, el ciego se encuentra en la parte inferior del lado derecho del abdomen. En casos de malrotación, el ciego y el apéndice (que está unido al ciego) permanecen en la parte superior del lado derecho del abdomen. Bandas de tejido llamadas bandas de Ladd se forman entre el ciego y la pared intestinal y pueden ocasionar un bloqueo en el duodeno (el comienzo del intestino delgado).
Un vólvulo es un problema que puede ocurrir después del nacimiento como resultado de una malrotación intestinal. El intestino se dobla, ocasionando un bloqueo intestinal. Esta torsión también puede ocasionar la interrupción del flujo sanguíneo al intestino, dañándolo.
La malrotación intestinal ocurre en 1 cada 500 nacimientos vivos en los Estados Unidos.
La mayoría de los síntomas se evidencian durante el primer año de vida en los niños que padecen la malrotación y manifiestan los síntomas.
Algunas personas que padecen malrotación viven toda su vida sin evidenciar síntoma alguno y nunca se les diagnostica el trastorno. Otras no padecen síntomas hasta la niñez, la adolescencia o la edad adulta.
La malrotación se presenta tanto en niños como en niñas. Sin embargo, los síntomas se manifiestan antes del primer mes de vida con más frecuencia en niños que en niñas.
Hasta el 70 por ciento de los niños con malrotación intestinal también tienen otra malformación congénita, incluyendo las siguientes:
Un niño con malrotación intestinal es propenso a experimentar una torsión del intestino conocida como un vólvulo. Esto ocasiona una obstrucción, evitando la normal digestión de los alimentos. También puede interrumpirse la irrigación sanguínea a la parte doblada del intestino, ocasionando la muerte de esa parte del intestino.
Las bandas de Ladd, que se forman entre el ciego y la pared intestinal, también pueden ocasionar un bloqueo en el duodeno, impidiendo la digestión de los alimentos.
Un niño puede deshidratarse rápidamente cuando se ocasiona el bloqueo intestinal.
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la malrotación y el vólvulo. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Cuando el intestino se dobla o las bandas de Ladd lo obstruyen, los síntomas pueden incluir:
Los síntomas de la malrotación y el vólvulo
pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte con el médico de su hijo para el diagnóstico.
Además del examen físico y los antecedentes médicos, los procedimientos para diagnosticar la malrotación y el vólvulo incluyen diversos estudios por imágenes (exámenes que muestran imágenes del interior del cuerpo) que se llevan a cabo para evaluar la posición del intestino y determinar si está doblado o bloqueado. Estos exámenes pueden incluir:
El tratamiento específico para la malrotación y el vólvulo será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
La malrotación intestinal generalmente no se evidencia hasta que el intestino se dobla (vólvulo) o las bandas de Ladd lo obstruyen y se manifiestan los síntomas. Un vólvulo se considera un problema que pone en peligro la vida, dado que el intestino puede morir al doblarse y no recibir la irrigación sanguínea adecuada.
Se pueden suministrar líquidos endovenosos a los niños para prevenir la deshidratación y administrarles antibióticos para prevenir infecciones. Puede utilizarse un tubo llamado sonda nasogástrica (o NG) que se introduce por la nariz, atraviesa la garganta y el esófago, hasta llegar al estómago para prevenir la acumulación de gas en el estómago.
Generalmente, un vólvulo puede repararse quirúrgicamente si se trata con la máxima celeridad. Se corrige la torsión intestinal y se comprueba si hay daños. Idealmente, se restablece la circulación al intestino después de su reparación, lo cual hace que éste se torne de color rosado.
Si el intestino está en buen estado, se vuelve a colocar en el abdomen. Dado que el apéndice se encuentra en un lugar que no es el habitual, es posible que, en el futuro, sea difícil diagnosticar apendicitis; por consiguiente, es común que también se realice una apendicectomía (extirpación quirúrgica del apéndice).
Si el problema en cuestión es la irrigación sanguínea al intestino, se debe corregir la torsión intestinal y volver a colocar el intestino en el abdomen. Otra cirugía se realizará en 24 a 48 horas para verificar el estado del intestino. Si se comprueba que hay daño intestinal, se debe extirpar la porción lesionada.
Si una gran porción del intestino está lesionada, se extirpará una cantidad considerable del mismo. En este caso, las porciones del intestino que queden luego de la extirpación de aquéllas dañadas no se pueden unir entre sí quirúrgicamente. Puede realizarse una colostomía para permitir la continuación del proceso digestivo. Con una colostomía, los dos extremos saludables que quedan del intestino se introducen en el abdomen a través de aberturas. Las heces pasarán por el orificio (llamada estoma) hacia una bolsa recolectora. La colostomía puede ser transitoria o permanente, según la parte del intestino que deba extirparse.

La mayoría de los niños con malrotación que experimentaron un vólvulo no presentan problemas a largo plazo si el vólvulo se reparó a tiempo y no hubo daño intestinal.
Los niños con lesión intestinal a quienes se les haya extirpado una parte dañada del intestino pueden presentar problemas a largo plazo. La extirpación de una gran parte del intestino puede afectar el proceso digestivo. La absorción de los nutrientes y los líquidos de los alimentos se realiza en el intestino delgado. Es posible que un niño no obtenga los nutrientes y líquidos necesarios si se le extirpa una gran parte del intestino. En este caso, es necesario complementar la nutrición con soluciones IV (endovenosas) de alto contenido calórico durante un tiempo prolongado, administradas a través de catéteres endovenosos especiales.
Haz click aquí para ir a la página de
Recursos en la Red de Los Trastornos Digestivos y Hepáticos