La anorexia nerviosa (AN), una forma de autoinanición, es un trastorno en la alimentación caracterizado por un bajo peso corporal (menos del 85 por ciento del peso normal para la estatura y edad), una imagen corporal distorsionada, amenorrea (ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos que en otras circunstancias deberían presentarse) y un miedo intenso a aumentar de peso. Es conocida también como anorexia.
No se conocen las causas de la anorexia nerviosa. Este trastorno normalmente comienza con la práctica inocente de realizar dietas, pero gradualmente evoluciona hasta llegar a una pérdida de peso extrema e insalubre. Se considera que las actitudes sociales hacia el aspecto físico, las influencias familiares, la genética y los factores neuroquímicos y del desarrollo contribuyen a la causa de la anorexia. Los adolescentes que desarrollan anorexia suelen provenir de familias en las que existen antecedentes de problemas de peso, enfermedades físicas y otros problemas relacionados con la salud mental, como la depresión o el abuso de sustancias. Además, las familias de los adolescentes con este trastorno se sienten desafiadas por resolver el problema de manera adecuada, siendo muy rígidas, excesivamente críticas, entrometidas o sobreprotectoras. Los adolescentes también pueden ser dependientes e inmaduros en su desarrollo emocional y tienden a aislarse de los demás. Los adolescentes que tienen anorexia comúnmente presentan otros problemas de salud mental, como trastornos de ansiedad o trastornos afectivos.
La incidencia de anorexia nerviosa ha aumentado a lo largo de los últimos 20 años entre los adolescentes. Se calcula que ocurre en una de cada 100 mujeres de entre 16 y 18 años de edad. Del 5 al 10 por ciento de los adolescentes a los que se les diagnostica la anorexia son varones. Inicialmente se identificó en familias de clase media y alta, pero ahora la anorexia se encuentra en todos los grupos socioeconómicos y en diversos grupos étnicos y raciales.
Existen dos subgrupos de comportamientos anoréxicos cuyo objetivo es reducir la absorción calórica:
A continuación se enumeran los síntomas más comunes de la anorexia. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
A continuación, se enumeran los síntomas físicos más comunes asociados con la anorexia, los cuales a menudo son el resultado de la inanición y la desnutrición. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
Las personas que padecen anorexia pueden ser también socialmente introvertidas, irritables, ciclotímicas o depresivas. Los síntomas de la anorexia nerviosa pueden parecerse a los de otros problemas médicos o trastornos psiquiátricos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.
Los padres, maestros, entrenadores o instructores pueden identificar al niño o al adolescente anoréxico, aunque muchas personas que tienen la enfermedad inicialmente la mantienen en secreto. Sin embargo, un psiquiatra de niños o un profesional de la salud mental normalmente diagnostica la anorexia en niños y adolescentes. Una historia detallada del comportamiento del niño por parte de los padres y maestros, observaciones clínicas del comportamiento del niño y, algunas veces, un examen psicológico contribuyen a realizar el diagnóstico. Los padres que observen síntomas de anorexia en su niño o adolescente pueden colaborar buscando una evaluación y tratamiento precoces. decisión clave para prevenir la aparición e incidencia de problemas en el futuro.
La anorexia y la desnutrición resultante pueden afectar de forma adversa a casi todos los aparatos y sistemas del cuerpo, acentuando la importancia de un diagnóstico y tratamiento tempranos. La anorexia puede ser mortal. o puede directamente consultar al médico.
El tratamiento específico de la anorexia nerviosa será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
La anorexia normalmente se trata con una combinación de terapia individual, terapia familiar, modificación de la conducta y rehabilitación nutricional. El tratamiento siempre debe basarse en una evaluación integral del adolescente y de la familia Generalmente, la terapia individual incluye técnicas cognitivas conductuales. La prescripción de medicamentos (normalmente antidepresivos) puede ser conveniente si el adolescente que padece anorexia también está deprimido. Las frecuentes complicaciones médicas y la posibilidad de muerte durante el transcurso del intenso tratamiento de rehabilitación requieren que el médico de su hijo y un nutricionista participen activamente del equipo de tratamiento. Los padres desempeñan un papel vital de apoyo en cualquier proceso de tratamiento. Puede ser necesaria la hospitalización debido a complicaciones médicas relacionadas con la pérdida de peso y la desnutrición.
Las complicaciones médicas que pueden resultar de la anorexia incluyen, entre otras, las siguientes:
Hasta la fecha no se conocen medidas preventivas para reducir la incidencia de la anorexia. Sin embargo, la detección e intervención precoces pueden reducir la gravedad de los síntomas, estimular el crecimiento y el desarrollo normal del niño, y mejorar la calidad de vida de los niños o adolescentes que tienen anorexia nerviosa. También puede ser de gran ayuda estimular la adquisición de hábitos alimentarios saludables y de actitudes realistas en cuanto al peso y la dieta.
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