Cada año, aproximadamente 9 niños mueren por intoxicación con monóxido de carbono no relacionados con el fuego. La intoxicación por monóxido de carbono es la causa más frecuente de muertes accidentales por intoxicación y suele denominarse "el asesino silencioso".
El monóxido de carbono (CO) es un gas tóxico, incoloro, insípido e inodoro que se produce cuando los combustibles que contienen carbono (como la madera, el carbón, la gasolina, el gas natural o el queroseno) no se queman de manera completa. Al aspirar vapores de monóxido de carbono, se reduce la capacidad de la sangre de transportar oxígeno. Los niveles bajos de oxígeno pueden ocasionar la muerte de las células, incluyendo células de los órganos vitales como el cerebro y el corazón. Las personas que tienen problemas de salud tales como anemia, enfermedades cardíacas o pulmonares son especialmente vulnerables, al igual que los bebés en gestación, los lactantes, las mujeres embarazadas y las personas de edad avanzada.
La mayoría de las exposiciones a monóxido de carbono suceden en los meses de invierno y las fuentes más comunes de intoxicación por monóxido de carbono en el hogar son los calentadores complementarios sin ventilación. Un calefactor complementario sin salida al exterior es un tipo de estufa que usa el aire interior para el proceso de calefacción y libera en la habitación los gases producidos en el proceso de calefacción. De esta manera, un calefactor que esté mal instalado o que no funcione correctamente puede introducir monóxido de carbono y otros gases tóxicos en la habitación y consumir gran parte del oxígeno.
La mayoría de los calefactores complementarios de este tipo usan querosén o gas natural como combustible. Si bien los modelos más nuevos tienen sensores de oxígenos que apagan el calefactor cuando el nivel de oxígeno de la habitación desciende por debajo de un determinado nivel, los modelos más viejos no poseen estas características de seguridad. Debido a estos problemas de seguridad, muchos estados han prohibido el uso de calefactores sin salida al exterior.
Otras fuentes comunes de monóxido de carbono incluyen las siguientes:
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la intoxicación por monóxido de carbono. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
La intoxicación por monóxido de carbono se parece a muchas enfermedades comunes tales como la gripa y la intoxicación por alimentos. Siempre consulte al médico de su hijo para obtener un diagnóstico.
Los vapores de monóxido de carbono pueden ocasionar la muerte, daño permanente al cerebro o al corazón, dependiendo de la duración y la gravedad de la exposición. Solicite atención médica de emergencia inmediatamente.
Si su hijo o algún otro integrante de la familia tiene algún síntoma de intoxicación por monóxido de carbono, mantenga la calma pero actúe con rapidez.
El tratamiento posterior para la intoxicación por monóxido de carbono será determinado por el médico de su hijo. El tratamiento médico de emergencia puede incluir terapia con oxígeno, análisis de sangre, radiografía de tórax y una evaluación cardíaca y neurológica.
Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention), cada año más de 100 personas mueren sin querer en los Estados Unidos a causa de la intoxicación por el monóxido de carbono que emana de aparatos que funcionan con combustible, como calefactores, calderas u hornos, estufas y calefones. También de producen muertes relacionadas con el monóxido de carbono debido a la quema de carbón en el interior de una casa, garaje, vehículo o carpa. La intoxicación por monóxido de carbono es la causa de varios miles de visitas a las salas de emergencias de los hospitales cada año.
Algunas de las medidas más importantes para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono son:
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