La rabia es una infección viral que se presenta en ciertos animales de sangre caliente, causada por un virus de la familia de los Rhabdoviridae. Ataca el sistema nervioso y, una vez que se desarrollan los síntomas, es 100 por ciento mortal en los animales si no reciben tratamiento.
En Norteamérica, la rabia se presenta principalmente en las mofetas, los mapaches, los zorros, los coyotes y los murciélagos. En algunas áreas, estos animales salvajes infectan a gatos domésticos, a perros y al ganado. En Estados Unidos, los gatos son más propensos que los perros a tener rabia.
Cada uno de los estados conservar la información sobre los animales que pueden llevar a la rabia. Es mejor verificar la información específica para la región si tiene dudas sobre un aspecto concreto de los animales y que han sido mordidos.
El virus de la rabia entra en el cuerpo a través de un corte o arañazo, o a través de las membranas mucosas (como el epitelio de la boca y los ojos) y viaja al sistema nervioso central. Una vez que la infección llega al cerebro, el virus se desplaza por los nervios y se multiplica en diferentes órganos.
Los órganos y las glándulas salivales son los más importantes en la transmisión de la rabia entre animales. Cuando un animal infectado muerde a otro animal, el virus de la rabia se transmite por medio de su saliva infectada. Los arañazos hechos por las garras de animales rabiosos también son peligrosos, ya que estos animales lamen sus garras.
El período de incubación en los seres humanos desde el momento de exposición hasta el inicio de la enfermedad varía entre cinco días y más de un año, aunque el período de incubación promedio es de dos meses aproximadamente. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la rabia. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:
| Rabia: Fase 1 | Rabia: Fase 2 |
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Los síntomas de la rabia pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte siempre al médico del niño para obtener un diagnóstico.
En los animales, la rabia se suele detectar mediante un examen directo del anticuerpo fluorescente (su sigla en inglés es dFA). Los resultados generalmente se conocen unas horas después. Gracias a ellos, su hijo evitará someterse a un tratamiento si el animal no tiene rabia.
En humanos, es necesario realizar numerosos exámenes para confirmar o descartar la rabia, puesto que no se puede utilizar un único examen para descartar la enfermedad con certeza. Los exámenes se realizan en las muestras de suero, saliva, líquido raquídeo y biopsias de la piel tomadas de la nuca.
El médico de su hijo determinará el tratamiento específico para la rabia. Desafortunadamente, no se conoce un tratamiento efectivo para la rabia una vez que aparecen los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, hay una vacuna nueva muy efectiva que proporciona inmunidad contra la rabia si se la administra después de una exposición. También se puede utilizar como protección en veterinarios y personas que tienen contacto con animales, antes de que ocurra una exposición.
Manejarse con cuidado cerca de los animales, incluso de sus propias mascotas, ayuda a reducir el riesgo de sufrir mordeduras de animales. Algunas pautas generales para evitar las mordeduras de animales y la rabia incluyen las siguientes:
Enseñarle a su hijo acerca de la seguridad con animales también puede ayudar a prevenir las mordeduras de animales. Algunos puntos para recordar incluyen los siguientes:
Si usted o alguien que usted conoce es mordido por un animal, no olvide comunicar los siguientes hechos a su proveedor del cuidado para la salud:
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