Si bien para muchas personas es difícil adelgazar, es más difícil mantener el peso después de haber perdido unos kilos. La mayoría de las personas que pierden una gran cantidad de peso lo recuperan de dos a tres años más tarde. Una teoría acerca de la recuperación del peso adelgazado es que las personas que reducen su ingesta calórica para adelgazar experimentan una disminución en su índice metabólico, que dificulta cada vez más la pérdida de peso. Un índice metabólico más bajo también puede favorecer a la recuperación del peso una vez que se retoma la dieta normal. Por estos motivos, se recomienda evitar las dietas extremadamente bajas en calorías o la pérdida rápida de peso.
Se sugiere no adelgazar más de medio kilo o un kilo (una o dos libras) por semana. Los cambios de estilo de vida a largo plazo aumentarán las probabilidades de éxito del adelgazamiento a largo plazo.
La reducción de peso hasta alcanzar una relación saludable entre el peso y la estatura produce beneficios para su salud, tales como la disminución de las concentración de colesterol y glucosa en la sangre, una menor presión arterial, un menor esfuerzo en los huesos y articulaciones y un menor esfuerzo para el corazón. Por lo tanto, es fundamental mantener el peso ideal para obtener beneficios de salud durante toda la vida.
No recuperar el peso perdido requiere esfuerzo y compromiso, al igual que perderlo. Los objetivos de adelgazamiento se logran mediante cambios en la dieta, en los hábitos de alimentación, el ejercicio y, en circunstancias extremas, una cirugía.
Las estrategias que favorecen el adelgazamiento también desempeñan un papel importante en el mantenimiento de peso:
Seguir utilizando estrategias adecuadas de conducta puede ayudarle a mantener el peso. Preste atención a la ingesta como respuesta a situaciones de estrés e intente recurrir al ejercicio, la actividad o la meditación para sobrellevarlo.
Retomar viejos hábitos no significa haber fracasado. Prestar atención a los alimentos que se escogen y al ejercicio puede contribuir a adquirir conductas que permitan mantener el peso perdido. Identificar situaciones tales como estados de ánimo negativos y dificultades interpersonales e incorporar métodos alternativos para sobrellevar esas situaciones en vez de comer puede prevenir la recaída de viejos hábitos.
Los ciclos de pérdida-recuperación de peso se producen cuando la persona adelgaza y engorda en numerosas ocasiones. Algunos estudios sugieren que los ciclos de pérdida-recuperación de peso, también llamado “efecto yo-yo”, pueden provocar ciertos riesgos de salud, tales como presión arterial elevada, enfermedades de la vesícula biliar y niveles de colesterol elevados. Sin embargo, estos estudios no son concluyentes. La mejor estrategia es evitar los ciclos de pérdida-recuperación de peso y mantener un peso saludable con actividad y dieta saludables.
Un mito sobre los ciclos de pérdida-recuperación de peso es que una persona que adelgaza y engorda tendrá más problemas para volver a adelgazar y mantenerse delgado en comparación con una persona que no haya experimentado este ciclo de pérdida-recuperación del peso. La mayoría de los estudios muestran que los ciclos de pérdida-recuperación de peso no afectan la velocidad con la que el organismo quema combustible y un ciclo previo no influye la capacidad para volver a adelgazar. Además, los ciclos de pérdida-recuperación de peso no aumentan la cantidad de tejido adiposo ni su distribución alrededor del estómago.
Siempre consulte a su médico para obtener más información.
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