La intolerancia a la lactosa es un trastorno causado por la carencia de una encima llamada lactasa. Las cantidades insuficientes de lactasa hacen que el cuerpo no sea capaz de digerir la lactosa, un azúcar que se encuentra en los productos lácteos.
La lactasa normalmente se produce en el intestino delgado, donde se descompone en lactosa de una forma que puede ser absorbida por la sangre. La falta de lactasa puede causar síntomas de incomodidad para algunas personas. Se dice que las personas que presentan estos síntomas tienen intolerancia a la lactosa.
De 30 a 50 millones de estadounidenses (adultos y niños) tienen intolerancia a la lactosa. La enfermedad afecta a algunas poblaciones más que a otras:
La intolerancia a la lactosa es menos común entre las personas de descendencia del norte de Europa.
Las enfermedades digestivas o las lesiones del intestino delgado pueden reducir la cantidad de producción de enzimas, y son la causa usual de intolerancia a la lactosa en niños pequeños. Sin embargo, la mayoría de los casos de intolerancia a la lactosa en adolescentes y adultos se desarrolla a lo largo de muchos años.
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la intolerancia a la lactosa. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas comunes, que comienzan aproximadamente de 30 minutos a dos horas después del consumo de alimentos o bebidas que contienen lactosa, pueden incluir:
La intensidad de los síntomas varía según la cantidad de lactosa consumida y la cantidad que cada individuo puede tolerar.
Los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Siempre consulte al médico de su hijo para el diagnóstico.
Los exámenes de diagnóstico que se utilizan con más frecuencia (realizados en pacientes ambulatorios en el hospital, en la clínica o en el consultorio del médico) para medir la absorción de la lactosa en el aparato digestivo incluyen los siguientes:
El tratamiento específico para la intolerancia a la lactosa será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
Aunque no hay un tratamiento para mejorar la capacidad del cuerpo de producir lactasa, los síntomas causados por la intolerancia a la lactosa con frecuencia pueden controlarse con una dieta apropiada. Además, el médico de su hijo puede sugerirle que tome enzimas de lactasa.
El calcio es esencial para el crecimiento y la reparación de los huesos a lo largo de la vida, y se ha recomendado como medida preventiva de otras enfermedades. Debido a que la leche y otros productos lácteos son fuentes importantes de calcio, los padres deben asegurarse de que sus hijos y adolescentes con intolerancia a la lactosa obtengan suficiente calcio con dietas que no incluyan nada o incluyan muy pocas cantidades de leche.
La cantidad recomendada de ingestión diaria de calcio (su sigla en inglés es RDA), que reveló en 2004 el Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences), varía según el grupo etáreo:
Muchos alimentos no lácteos con alto contenido de calcio incluyen:
El médico de su hijo puede recetar un suplemento de calcio si su hijo no obtiene suficiente calcio de su dieta.
La vitamina D es necesaria para que el cuerpo absorba el calcio; por lo tanto, la dieta de su hijo debe proporcionar cantidades adecuadas de vitamina D. Las fuentes de vitamina D incluyen los huevos y el hígado. La luz solar también es una buena fuente de vitamina D.
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