Las alergias son alteraciones del sistema inmunológico. La mayoría de las reacciones alérgicas son el resultado de un sistema inmunológico que responde a una "falsa alarma." Cuando una sustancia no nociva tal como el polvo, el moho, o el polen entran en contacto con una persona que es alérgica a esa sustancia, el sistema inmunológico puede reaccionar espectacularmente, produciendo anticuerpos que "atacan" al alergeno (sustancias que producen reacciones alérgicas). El resultado de la entrada de un alergeno en el cuerpo de una persona susceptible puede incluir respiración sibilante, comezón, moqueo, ojos llorosos o comezón ocular, y otros síntomas.
El propósito del sistema inmunológico es mantener las infecciones de microorganismos, tales como determinadas bacterias, virus y hongos, fuera del cuerpo, y destruir cualquier microorganismo infeccioso que invada el cuerpo. El sistema inmunológico está formado por una red compleja y vital de células y órganos que protegen al cuerpo de las infecciones.

Los órganos implicados con el sistema inmunológico se denominan órganos linfoides, los cuales afectan al crecimiento, el desarrollo y la liberación de los linfocitos (un tipo determinado de glóbulos blancos). Los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos son partes importantes de los órganos linfoides, puesto que transportan los linfocitos a las y desde las diferentes área del cuerpo. Cada órgano linfoide juega un papel en la producción y activación de los linfocitos. Los órganos linfoides incluyen:
Cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente, deja al cuerpo susceptible a contraer una cantidad impresionante de enfermedades. Las alergias y la hipersensibilidad a determinadas sustancias se consideran enfermedades del sistema inmunológico. Además, el sistema inmunológico juega un papel en el proceso de rechazo de los órganos o tejidos trasplantados. Otros ejemplos de enfermedades del sistema inmunológico incluyen:
Los alergenos pueden inhalarse, ingerirse o entrar a través de la piel. Las reacciones alérgicas comunes tal como la fiebre del heno, determinados tipos de asma y eczemas están vinculados a un anticuerpo producido por el cuerpo llamado inmunoglobulina E (IgE). Cada anticuerpo IgE puede ser muy específico, reaccionar contra determinados pólenes y otros alergenos. En otras palabras, una persona puede ser alérgica a un tipo de polen, pero no a otro. Cuando una persona susceptible se expone a un alergeno, el cuerpo comienza a producir una gran cantidad de los anticuerpos IgE correspondientes. La próxima exposición al mismo alergeno puede producir una reacción alérgica. Los síntomas de una reacción alérgica variarán dependiendo del tipo y la cantidad de alergeno encontrado y en la manera en la que el sistema inmunológico del cuerpo reacciona frente a ese alergeno.
Las alergias pueden afectar a cualquier persona, sin tener en cuenta la edad, el sexo, la raza o el nivel socioeconómico. Generalmente, las alergias son más comunes en los niños, sin embargo, el primer episodio puede suceder a cualquier edad, y recurrir después de muchos años de remisión. Las alergias tienden a ser hereditarias. Las hormonas, el estrés, el humo, el perfume o los irritantes del medio ambiente también pueden jugar un papel en el desarrollo o la severidad de las alergias.
Un shock anafiláctico, también llamado anafilaxis, es una reacción severa frente a determinados alergenos, que pone en peligro la vida. Los tejidos del cuerpo pueden inflamarse, incluyendo los tejidos de la garganta. Un shock anafiláctico también se caracteriza por una repentina caída de la presión sanguínea. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de un shock anafiláctico. Sin embargo, cada individuo puede experimentar los síntomas de una forma diferente. Otros síntomas pueden incluir los siguientes:
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Recursos en la Red de Las Alergias y el Asma